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Aina Fonolleras Villegas
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Esporles - Illes Balears (Spain)



Nací en Barcelona en 1982, aunque con solo dos meses mis padres se mudaron a vivir a Mallorca, donde crecí y estudié. En la Universidad cursé estudios de Ingeniería Técnica Informática, y al acabar me di cuenta, como muchos otros, que no sabía qué quería en mi vida pero que no era acabar en una oficina tecleando delante de un ordenador el resto de mi vida.

Inicié entonces un viaje hacia mi propia Itaca, hace ya casi diez años... Un viaje sin fin que, como dice el poema de Kavafis, empieza y acaba en uno mismo. Un viaje que me llevaría desde las heladas cumbres del Himalaya, a los templos sagrados de la India, las islas desiertas de Filipinas, las selvas de Indonesia, los lugares mágicos de Brasil, o los misterios de Perú...
Haciendo altos en el camino en lugares menos exóticos pero donde encontré tesoros igual de valiosos, como Frankfurt, Madrid, o la misma Mallorca, que siempre me acoge cuando necesito parar por un tiempo.

Durante estos años he ido aprendiendo o recordando todas estas técnicas de sanación que ahora ofrezco, y que han aparecido en mi vida como un regalo. No son sino formas de dar y expresar el Amor Incondicional que todos llevamos dentro como parte de nuestra naturaleza divina. En estos momentos combino mi labor como ilustradora, con los diferentes caminos de aprendizaje ya mencionados.

También me he ido encontrando con muchas personas especiales, cada una de ellas un maestro o maestra que me ha ayudado en mi despertar y evolución. A todas ellas les doy las gracias por todo lo que me han enseñado y por los momentos compartidos y vividos. Por enseñarme a amar la vida y a disfrutarla, a poder Ver y Sentir la maravilla del mundo en que vivimos...

¡Buen viaje a todos!


"Itaca" (K. Kavafis)

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin esperar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.